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Principios biblicos

publicado a la‎(s)‎ 10 may. 2012 16:59 por Albino Rodriguez   [ actualizado el 30 may. 2012 15:12 ]

El gran mandamiento: Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es. Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas” Dt 6:4-9; Mt 22:37-40; Mc 12:30; Lc10:27. Años después la gente del pueblo de Israel se olvidaron de enseñar a sus hijos y el hijo sus hijos no sabían nada de Dios. La consecuencia fue terrible: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; puesto que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. Oseas 4:6.

Nosotros como La Casa del Maestro, no queremos que nuestra generación ni las siguientes generaciones sean olvidadas por Dios a falta de conocimiento y obediencia a él. Queremos asegurar que las futuras generaciones continuarán formando vidas bajo los principios de la palabra de Dios, para que esta generación transmita la obediencia de los mandamientos de Dios a sus hijos, los hijos a sus hijos y sus hijos a la siguiente generación.

La palabra de Dios insiste en la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones la enseñanza recibida, es decir los principios de Dios, incluyendo el relato de las acciones que Jehová realizó en el pasado en favor de Israel, para que el recuerdo de esas acciones provoque una respuesta de amor a Dios y obediencia a los mandamientos. 

 

Moisés compartiendo los mandamientos de Dios a Israel: “Por tanto, guárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos”.Dt 4:9-10. “Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes”. Dt 6:7; 11:19. “Harás congregar al pueblo, hombres, mujeres y niños, y los extranjeros que estén en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Jehová, vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley. También los hijos de ellos, que no la conocen, podrán oírla y aprenderán a temer a Jehová, vuestro Dios, todos los días que viváis sobre la tierra que vais a poseer tras pasar el Jordán”. Dt 31:12-13.De esta manera honraréis al Señor vuestro Dios, y cumpliréis durante toda vuestra vida las leyes y los mandamientos que yo os mando a vosotros, a vuestros hijos y a vuestros nietos; y así viviréis muchos años”. Dt 6:2.

 

Cuando Moisés murió Dios dijo: “Lo único que te pido es que tengas mucho valor y firmeza, y que cumplas toda la ley que mi siervo Moisés te dio. Cúmplela al pie de la letra para que te vaya bien en todo lo que hagas. Repite siempre lo que dice el libro de la ley de Dios y medita en él de día y de noche, para que hagas siempre lo que él ordena. Así todo lo que hagas te saldrá bien. Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes, porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”. Josué 1:7-9.

 

La Casa del Maestro quiere que en el futuro nuestra generación pueda decir:Con nuestros oídos, Dios, hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos”. Salmos 44:1. “Lo que hemos oído y sabemos y nuestros padres nos contaron, no lo ocultaremos a nuestros hijos. Con las generaciones futuras alabaremos al Señor, y hablaremos de su poder y de sus maravillas. Dios estableció una ley para Jacob, puso una norma de conducta en Israel y ordenó a nuestros antepasados que la enseñaran a sus descendientes, para que la conocieran las generaciones futuras, los hijos que habían de nacer, y que ellos, a su vez, la enseñaran a sus hijos; para que tuvieran confianza en Dios y no olvidaran lo que él había hecho; para que obedecieran sus mandamientos y no fueran como sus antepasados, rebeldes y necios, faltos de firmeza en su corazón y en su espíritu. ¡Generación infiel a Dios!” Salmos 78:3-8.

 

La Casa del Maestro no quiere sustituir la responsabilidad de los padres de enseñar la palabra de Dios a sus hijos, el mandato de Dios es claro y es para los padres. Efesios 6:1-4. Sin embargo reconocemos que esta parte de enseñar a los hijos con principios bíblicos no se hace, la razón es por falta de conocimiento. También muchos adolecentes salen de la casa de sus padres, para vivir en la ciudad, a temprana edad, en busca de un nuevo futuro para su educación y la economía, la vida en la ciudad fuera del apoyo de los padres y sin la ayuda de un tutor prácticamente está destinada olvidarse completamente el mandato de Dios. Justo en esta fase es donde los adolescentes forman sus propias ideas acerca de Dios y del mundo, lo cual marca el estilo de vida que tendrán el resto de sus vidas y este afectará a sus hijos y sus hijos a la siguiente generación. Esta es la razón fundamental para de nuestro ministerio, y es aquí donde La Casa del Maestro interviene con su trabajo, para ayudar a los adolecentes y jóvenes a formar sus ideas, bajo los principios de Dios. Para que nuestra generación sea el inicio de cumplir el mandamiento de enseñar a sus hijos y sus hijos a la siguiente generación.

 

En Proverbios 13:20 dice, “El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado”. La Casa del Maestro es un espacio para impartir el amor de Dios y un amor hacia Dios y obediencia a sus mandamientos.

 

Las metas primarias son que los jóvenes tengan una relación personal y activa con Dios, tanto emocional y espiritualmente y que vivan vidas piadosas bajo los principios de Dios. La palabra de Dios refleja cada decisión y conocimiento en la vida diaria, las cuales son ejemplo y enseñanza para otros adolecentes y jóvenes y que tengan un estilo de vida digno de seguir e imitar para su comunidad y el entorno donde vive. Y esto sea vea en cada decisión que hagan y que tomen. Libres de heridas espirituales y emocionales estarán listos para vivir una vida plena de amor y de esperanza. Este es un cambio que se realiza en la vida interior de cada joven.

 

Las metas secundarias son de ayudarles a poner en práctica los valores y principios de Dios que están en su corazón. Capacitando en el conocimiento y práctica de oficios que son soporte económico para seguir con los estudios superiores. Asimismo aprenden el trabajo con ética profesionalismo, bondad y liderazgo en la vida diaria y en cada aspecto de su vida, sea estando en la casa, en el trabajo, en el centro de estudios, con su familia etc. Jóvenes que viven bajo los principios de Dios. El fundamento del éxito de este trabajo estará fundado en la palabra de Dios “Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Josué 1:7-8.

 

Una vez terminado el ciclo de entrenamiento, los jóvenes estarán listos para vivir en el mundo globalizado, con herramientas espirituales y habilidades bien fundadas en la palabra de Dios. Un claro ejemplo es Daniel y sus amigos, estos jóvenes eran mejores porque su vida estaba fundada en la palabra de Dios y eran capaces de cambiar su circunstancia y ninguna circunstancia pudo cambiar el estilo de vida para lo cual fueron instruidos bajo los principios de Dios. Esta obediencia y la fidelidad fueron respaldadas por Dios en todo tiempo. Este es nuestro objetivo principal, formar vidas. Crear espacios donde puedan ser instruidos para ser hombres y mujeres de éxito, formados a la voluntad de Dios. La Casa del Maestrotrabaja ¡formando vidas!

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